19 mayo, 2026
Jesús María se caracteriza por ser un distrito residencial, comercial y universitario con una alta densidad flotante y un crecimiento inmobiliario vertical acelerado. Si bien no registra los índices de criminalidad violenta extrema de otras zonas de Lima Metropolitana, su dinamismo lo convierte en un objetivo atractivo para la delincuencia patrimonial, el hurto y las modalidades de estafa o delitos informáticos.
Las avenidas principales (como Salaverry, Arenales, Brasil, San Felipe y Faustino Sánchez Carrión) sufren el accionar de delincuentes en moto o falsos repartidores por delivery. Estos aprovechan la congestión vehicular en horas punta para romper lunas de autos o arrebatar celulares a peatones y universitarios.
Parques emblemáticos como el Campo de Marte o el Parque Próceres concentran deportistas, familias y eventos masivos, convirtiéndose en puntos vulnerables para el hurto bajo la modalidad del descuido si no se cuenta con un control de accesos perimetral eficaz.
He notado que muchas cámaras de videovigilancia de condominios privados, comercios y del propio municipio operan de manera aislada. Las propuestas de una Jesús María smart city es la clave para conseguir este control necesario. La falta de una red unificada impide que el Centro de Monitoreo anticipe las rutas de escape de los delincuentes en tiempo real. Y yo la quiero hacer realidad para todos los vecinos
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